Barotrauma en el oído

El temido por los buceadores barotrauma del oído es también probablemente el más prevenible de los males que podemos padecer, suele ser contra el que más luchamos, sobre todo, al comienzo de nuestras inmersiones. Como deberíamos saber todos los buceadores, Robert Boyle lo explicó muy bien al relacionar el volumen de los gases con la presión, observó que estos eran inversamente proporcionales… a más presión, menos volumen de los gases y viceversa. Por este motivo, nuestros delicados oídos sufren con la presión hidrostática. Según decía el señor Pascal, otra eminencia en estas lides, al otro lado de la membrana timpánica hay espacio aéreo que debe equilibrar esa presión, a través de la Trompa de Eustaquio, mediante el aire que respiramos. Aquí es donde comienzan los problemas precisamente. A causa de una alergia, resfriado, congestión etc, puede producirse una inflamación u obstrucción de la Trompa de Eustaquio que impidan o compliquen el necesario reequilibrio de la presión externa que ejerce el agua, si no logramos aumentar el volumen de aire dentro del oído medio, podemos sufrir una lesión de tímpano por implosión, es decir, una rotura del timpano por el empuje del agua hacia el oído. También puede darse el caso contrario, en todos los cursos de buceo se aconseja abortar la inmersión y no tomar antiestamínicos, descongestivos o cualquier medicamento para tratar una dolencia e intentar bucear. Puede ocurrir que los efectos del medicamento nos permitan descender, pero estos vayan cesando durante la inmersión y suframos una obstrucción al final del buceo que no nos permita reequilibrar nuestro espacios aéreos internos. En este caso, dicha obstrucción no permite salir el aire excedente cuando este recupera su volumen al ir ascendiendo. El aire interno presionará el timpano hacia el exterior pudiendo llegar a colapsarlo y crear una lesión por explosión, el aire rompe el timpano al empujar hacia fuera. Estas razones son suficientes para entender que los tapones en los oídos tampoco son nada recomendables, ya que crearán un espacio aéreo incompensable en el canal externo. También las capuchas en ocasiones nos crean un efecto ventosa parecido a un tapón en el oído, tan solo separando la capucha y dejando entrar el agua al oído solventamos el problema. Existen varias formas o maniobras para compensar la presión:

  • Masticar como si tubiéramos un chiche en la boca, es incluso mejor hacerlo sin el regulador puesto.
  • Deglución de saliba, también es más efectivo sin el regulador.
  • Maniobra de Valsalva, consiste en tapar la nariz con la mano, evitando que el aire salga por la boca e intentar soplar suavemente; notaremos un aumento de presión en los oídos. Es importante no soplar excesivamente fuerte porque también puede producirnos una lesión.

Se pueden combinar estas maniobras, e incluso ayudarnos con movimientos de la cabeza hacia los hombros.

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